
El relato guadalupano
conocido como Nican mopohua narra que tras la primera
aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo
de México, Juan de Zumárraga.Nican mopohua (que puede traducirse como Aquí se
narra) son en realidad las dos primeras palabras de este relato cuya autoría, según
el editor Luis Lasso de la Vega), es de Antonio Valeriano[1].
El Nican Mopohua está
contenido en el libro el Huei tlamahuiçoltica o El Gran Suceso
publicado en el año de 1649. El título de esta obra en realidad es Huei
tlamahuizoltica omonexiti in ilhuícac tlatohcacihuapilli Santa María
Totlazonantzin Guadalupe in nican huei altepenáhuac México itocayocan Tepeyácac
(en náhuatl, "Por un gran milagro apareció la reina celestial, nuestra
preciosa madre Santa María de Guadalupe, cerca del gran altépetl
de México, ahí donde llaman Tepeyacac").

En
la obra de Sahagún expresa una preocupación ya que él expresa: “Cerca de los montes hay tres o cuatro
lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de
muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo
que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla y ahora se llama
Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre
de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre. Allí
hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy
lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de México, y
traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas.
Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto: que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente”[3].
Hoy
arqueológicamente sabemos que en el cerro del Tepeyac, se encontraba la
divinidad más impórtate relacionada con la tierra y fertilidad, era Coatlicue (cóatl-cuéitl,
‘señora de la falda de serpientes’, en náhuatl), conocida también como
Teteoinan (téotl-nan, ‘dios madre’, o madre de los dioses, en náhuatl), Toci o
Tonantzin (to-nan-tzin, ‘nuestra adorable madrecita’, en náhuatl), nombre que
le fue dado posteriormente por los indígenas. El templo de Toci fue destruido
completamente como resultado de la Conquista.
Los
franciscanos ante la veneración del cerro del Tepeyac, decidieron continuar en este
lugar con la construcción de una primera ermita, comenzando una destrucción de
templos y dioses prehispánicos en un proceso de transición y sincretismo. Después
de dos décadas de la conquista, la gente continuaba llegando a hora a la ermita
y es cuando la devoción hace el milagro de la aparición de la Virgen de Guadalupe.
En
cuanto al año del milagro de la aparición guadalupana según la obra de Nican mopohua
fue en 1531. Pero otros hacen mención fechas más distantes relacionados con la remodelación
de la ermita entre 1555 o 1156. En los Diarios de Juan Bautista, se narra que fue
en 1555 cuando se da la aparición de Santa María de Guadalupe, allá en
Tepeyacac; mientras que en los Anales de Mexico y sus alrededores se dice que
fue en 1556, año 12 Pederna[4].
Domingo Francisco
Chimalpahin Quauhtlehuanitzin[5]
recogería los primeros documentos en sus Relaciones de Chalco Amaquemecan,el
texto está dividido en ocho capítulos diferentes llamados "Relaciones",
la séptima de las cuales contiene información relativa a la Aparición de la
Virgen de Guadalupe en
los cuales ubica el suceso en 1556: “Año
12-Pedernal, 1556 años. Iba quedando bien doblado y fuerte el muro de piedra
que daría la vuelta a toda la ciudad de México. Para la obra hicieron reunir a
toda la gente de todos los pueblos del rumbo, por orden de los jefes y según
disposiciones de don Luis de Velasco, Visurrey. Así pudo terminarse la muralla.
También entonces ocurrió la aparición, dicho sea con respeto, de nuestra
querida madre, santa María de Guadalupe en el Tepeyácac[6].

La
fecha más acorde es la del 9 de diciembre de 1531, cuando Juan Diego
iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. La historia del milagro se
cuenta de la siguiente forma: “Al
amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo
de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro
y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó
una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito".
Juan
subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en
medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada
bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras
tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la
Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo
más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa,
mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos
solicitaren su amparo. "Y para
realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le
dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano
me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has
oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y
merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo
que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon
todo tu esfuerzo".
Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu
mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".Cuando Juan llegó a la casa del Obispo
Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le
había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver
otro día para escucharle más despacio.Ese mismo día regresó a la cumbre de la
colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas
de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a
ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la
Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.
Juan regresó a la colina, dio el recado a
María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana.
Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan
Bernardino había enfermado gravemente.Dos días más tarde, el día doce de
diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un
sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado
oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería
atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan
le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las
palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que
te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra
enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás
bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad
de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".
Cuando Juan Diego oyó estas palabras se
sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle
alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:"Sube, hijo mío el más pequeño, a la
cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores;
córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".Juan Diego subió y cuando llegó a la
cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus
corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto
empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó
las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes
la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en
ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno
de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues
tu tilma y descubras lo que llevas".
Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo
Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la
Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron
al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus
compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente
pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto”[7].
Esto nos lleva a concluir
como el culto guadalupano es una de las creencias históricas más presentes en México
y que conforma su identidad. Que ha sido motivo de ser usado en el desarrollo del
país desde el siglo XVI hasta nuestros días, ya que la imagen de Guadalupe
estuvo presente en los movimientos de la Independencia de México, la de Reforma
y la Revolución mexicana[10].
[1] Burrus S. J., Ernest J. (1981). "The Oldest Copy of the Nican
Mopohua". Cara Studies in Popular Devotion (Washington D.C.: Center for
Applied Research in the Apostolate (Georgetown University)). II,
Guadalupan Studies (4). OCLC 9593292
[2] Serge,
Gruzinski (17 de octubre de 2012). La guerra de las imágenes. De Cristóbal Colón
a Blade Runner (1942-2019). Fondo de Cultura Económica. ISBN 9786071610492.
[4] Anales
de México y sus alrededores (A), Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia.
[5]
Domingo Francisco de San
Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, o simplemente Chimalpahin
(Amecameca, México 27 de mayo de 1579-1645 aprox.) fue un cronista indígena de
la Nueva España, perteneciente a la nobleza Chalca.
[6] Chimalpahin
Quauhtlehuanitzin, Domingo Francisco de San Antón Munón: Relaciones
originales de Chalco-Amaquemecan. México: Fondo de Cultura Económica, 1965;
7a. Relación de Domingo Chimalpáhin Boletín Guadalupano, Año V,
Núm. 61, Enero 2006, Lic. Arturo Rocha Cortés, págs. 5, 6, 7 y 8.
[7] http://www.devocionario.com/maria/guadalupe_3.html;
Texto extraído de un antiguo folleto aprobado por Monseñor Gregorio Aguilar,
abad en funciones de la basílica de Guadalupe. El lector interesado puede leer
el Nican Mopohua, la narración original del hecho guadalupano, escrita por
Antonio Valeriano (1520-1605) y traducida por Guillermo Ortíz de Montellano en
1989.
[8] Sánchez,
Miguel (1648). La Virgen María, madre de dios de Guadalupe.
[9]https://es.wikipedia.org/wiki/Imagen_de_la_Virgen_Mar%C3%ADa_Madre_de_Dios_de_Guadalupe
[10] Brading,
David A. (1 de enero de 2002). La Virgen de Guadalupe: imagen y tradición.
Aguilar Editorial. ISBN 9789681906597. Consultado el 14 de enero de 2016; Nebel, Richard (1 de
enero de 1995). Santa Maria Tonantzin Virgen De Guadalupe. Fondo de
Cultura Económica. ISBN 9789681645366.; Maza, Francisco de La
(1 de enero de 1953). El Guadalupanismo mexicano, por Francisco de La Maza.
Porrúa y Obregón. Consultado el 14 de
enero de 2016.
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