Una conferencia más, para
cerrar el ciclo de arquitectura sobre Tula, Hidalgo, fue la de “La arquitectura
de la etapa Colonial Temprano en Tula, Hidalgo” presentada en la Casa de
Cultura de Acolman Estado de Mexico. Dentro del primer encuentro de
Arquitectura Prehispanica y Colonial en Mexico, apoyada a través del Municipio
de Acolman; el Centro de Estudios Mesoamericanos A.C; y el Proyecto Niños
Guardianes de Tula, Hgo INAH.
En esta ocasión los temas
que se abordaron se relacionan con el surgimiento de la Catedral de San José
Tula, la aparición de los adoratorios, los caminos reales como el de San
Antonio rumbo a Querétaro y de la capilla abierta que se encuentra en la Zona Arqueológica
de Tula.
Debido al espacio solo vamos
a referirnos a la Capilla Abierta. Los datos con los que contamos muestran que fue
edificada en el año 1529; siendo una obra de los primeros evangelizadores de la
Orden de Frailes Menores que llegaron a esta región de Tula, siendo el primer
misionero el Fraile Alonso de Rangel, a quien se le atribuye la
edificación.
La planificación de la
Capilla abierta, es de origen novohispano, donde hay un ábside edificado y la
nave estaba probablemente techada con una enramada. En cuyo costado sur estaba
una sacristía, que a su vez podía haber sido usada como bautisterio.
La puerta de la capilla esta
al poniente, donde se aprecia un área externa amplia. En la cornisa remata con
almenas. La planta comparte similitud con otras reportadas en Atlauhcan,
Morelos; San Juan Texcalpan, Morelos; y Zinacantepec, Estado de Mexico.
Los materiales constructivos
del mamposteo están compuestos en dos secciones. La primera que corresponde a la plataforma de
cimentación que está en la parte baja donde los aparejos son de lajas gruesas
de roca basáltica. La segunda parte corresponde con un muro de aparejo que
consiste de lajas de roca calcárea o tepetate y sillares de toba volcánica
reutilizados de los edificios prehispánicos, todo con un mortero de arena de
piedra pómez y cal.
La sacristía se
encuentra adosada a la Capilla Abierta
en su parte sureste. Se construyó únicamente con rocas basálticas y un mortero de arcilla y
cal. Es posible observar en las modificaciones de la capilla, algunos elementos
nuevos en el mamposteo como son los ladrillos cocidos, que dan remate a las
jambas de las puertas y probablemente de las ventanas.
Todavía se conservan en su
parte inferior, los aplanados de estuco dentro de la capilla, tanto en muros y
escaleras; con aplicaciones de pinturas
con diseños de casetones pintados al fresco en blanco y rojo.
Hacia el año 1543, los
Frailes Franciscanos vieron la necesidad de contar con un templo de mayores
dimensiones, debido al crecimiento de la población, así inician la construcción
de la Catedral de San José de Tula; siendo Fray Juan de Alameda quien hace el
proyecto, llevando a cabo su realización el arquitecto Fray Antonio de San
Juan, siendo la mano de obra aportada por los Otomíes; esta obra conventual,
finalizó once años después en 1554.
La Capilla Abierta, dejo de
funcionar como un recinto para la evangelización en la etapa Colonial Temprano,
sufriendo modificaciones en sus interiores y cambiando su función en atención
médica. Hay datos que 1545, hubo una peste que duro cuarto años, lo que aminoro
la población hasta en un 80 %. La segunda peste registrada se suscitó en el año
1576, donde hay mayor variabilidad de patógenos que afectan la vida de los
grupos indígenas, muchos de estos traídos por los españoles.
Los trabajos arqueológicos que
se han efectuado en el lugar han confirmado esta historia registrada.
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